Siempre está cuando el equipo más lo necesita, y esta temporada no podía ser de otra forma. El líder volvió en verano tras un año fuera de su verdadera casa, y volvió en forma de capitán, de líder dentro y fuera del vestuario. Igual que si no hubiese estado un año ausente. Regresó para devolver al equipo al lugar donde se merece. Regresó porque se sentía obligado, necesario e imprescindible en este nuevo proyecto que empezaba en verano, comandado por Natxo González.

Formado en las filas del Imperátor, el jugador llegó a las instalaciones de Abegondo para formar parte del Deportivo Fabril en la temporada 2007-2008, llegando a disputar un total de 40 partidos en Segunda B. En la temporada siguiente pondría rumbo a Xerez, para allí subir al equipo a primera división y ser pieza importante del club andaluz los dos años que estuvo. Pasaría por Tarragona y Granada antes de regresar a su ciudad natal. En el primer equipo del Dépor estuvo desde la campaña 11-12 hasta la 16-17, año en el que tan solo disputó 8 partidos en la máxima categoría. La permanencia del equipo y las pocas oportunidades que le brindaban le obligó a probar suerte en el Real Sporting, recién descendido a Segunda división. Pieza clave del proyecto de los asturianos, el futbolista llegó a disputar las semifinales de las eliminatorias de los Play-Offs de ascenso. Al no lograr el ascenso, Álex tenía que decantarse entre los dos equipos; o bien cumplir contrato con el equipo gijonés, o bien regresar a su casa y volver a lograr, por tercera vez, el ascenso a la Primera División con los blanquiazules. El 16 de julio se anunciaba su vuelta a Riazor. El 16 de julio empezaban las esperanzas de muchos deportivistas.

Poco tardó en volver a ganarse la confianza del entrenador y del vestuario. La prolongación de Natxo González dentro del campo, el jugador de su confianza. Se adaptó a la perfección al sistema elegido por un míster que ya le define como “el auténtico líder del vestuario”. Parece que en las últimas semanas se ha colocado por delante de Mosquera en la posición de mediocentro defensivo, y sus buenas actuaciones frente a Málaga, Elche y Córdoba le respaldan en esa decisión tomada.

El comandante de la sala de máquinas deportivista, la pieza que da el equilibrio necesario al equipo. Pundonor y garra por bandera. No se trata de un jugador de calidad, sino de su constante trabajo y sacrificio por los colores que defiende, por sus colores. Un jugador poco mediático, sin protagonismo alguno, que piensa antes en sus propios compañeros que en él. El encargado de destruir las acciones del equipo rival. Para muchos, el que ocupa esa posición se encarga del trabajo sucio y muy poco valorado. Álex no podía ser mejor ejemplo de ello. Sentimiento deportivista dentro del campo que contagia a los demás compañeros. Una perfecta definición de amor por un escudo.

Volvió Álex a las instalaciones de Abegondo, y con él la estabilidad en un vestuario que se encontraba roto el año pasado. Desde el primer momento recompuso la situación y guió a las nuevas incorporaciones. Ganándose la confianza de todos sus compañeros, así se demostró en la elección de capitanes, donde votaban tanto miembros del vestuario como el entrenador. El herculino salió escogido como primera opción, por si alguien dudaba.

Regresó en verano y lo hizo para quedarse. Así lo marca su contrato. El jugador renovará automáticamente su vinculación con el club para la próxima campaña si juega más de la mitad de partidos, al igual que terminaría ocurriendo la siguiente campaña en vistas a una hipotética (y última) tercera temporada. Aquí es donde entra en juego otra de las cláusulas firmadas; si decide colgar las botas como vigente jugador de los blanquiazules, entrará automáticamente en la dirección deportiva del club, aún por decidir el puesto que ocupará.

Así es Álex Bergantiños, un jugador criado en base a unos colores que tuvo el privilegio de defender por todos los campos de España. Su humildad le hizo ser necesario en muchos momentos difíciles del equipo. Ahora está disfrutando en su nueva etapa. El objetivo cercano lo tiene claro, como cualquier deportivista. Luchará por ello, como hace siempre. Tenemos Álex para rato.

 

 

 

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