Poco tardó Álex Bergantiños en pensarse si continuar en el Sporting de Gijón en donde lo han tratado de maravilla, tanto a él como a su familia o volver a su querida Coruña y a su amado RC Deportivo para ayudarlo a volver a Primera División, categoría en la que siempre merece estar, tanto por historia, como por el mayor de sus activos, que no es otra que su afición.
El capitán regresa para capitanear este barco que navegaba sin rumbo y sin un mariscal que mamara Orgullo Blanquiazul desde la cuna. El de la Sagrada Familia, vuelve para ser el jefe en el mediocampo y en un vestuario, que según palabras de Carmelo del Pozo había perdido unos valores que a Álex Bergantiños le sobran, casta, brega, amor incondicional a su escudo y sus colores, profesionalidad, compañerismo y humildad, por encima de todo humildad.Faltan calificativos para expresar lo que Álex siente por su amado Deportivo, por el que ha llorado y disfrutado a partes iguales.
Viene para ser importante y llevar el peso del equipo en este año en el infierno, esta temporada ha jugado cedido en el Sporting de Gijón donde ha disputado un total de 40 partidos, entre Liga123, Copa del Rey y Playoff de ascenso a Primera División, jugando 3427 minutos, muchos aficionados del Sporting, consideran a Álex cómo uno de los mejores jugadores de esta temporada en el equipo asturiano.
El brazalete de capitán lleva su nombre, después de que está temporada en el  Deportivo en Primera División, pasara por jugadores como Pedro Mosquera, Celso Borges, Juanfran, Sidnei, Fernando Navarro y hasta Adrián López, un cedido.Demasiados cambios de propietario esta temporada, para un brazalete que tiene que ser propiedad de 2 o 3 jugadores como mucho.
El de la Sagrada, acude al rescate de su equipo del alma, como siempre que el club lo ha necesitado.

 

 

 

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