El Depor llegaba a Balaídos con la vitola de equipo descendido y con la sombra de la mofa y vacile de la grada celeste. El equipo empezó fuerte, muy sobrio en defensa sin apenas recibir jugadas en ataque, del equipo local. El gol viene precedido de una falta a Rubén, que como siempre, se lo pitan a todos los equipos  menos al equipo herculino. Vuelve el debate de la portería, de si ha sido cantada o no cantada de Rubén y es algo que tiene que valorar el área técnica.

El equipo tuvo que reponerse al mazazo del gol, al peso del descenso, a la mofa de la grada y poco a poco se ha ido estirando y ganando más metros, la banda izquierda lleva el peso del juego deportivista, Luisinho y Borges hacían una colaboración en ataque, donde no se conectaba ni con Adrián ni con Çolak ni con Lucas.

La segunda parte comenzaba más de lo mismo, mucho centrocampismo y apenas ocasiones para los dos equipos, era el Depor el que quizá tenía más presencia en ataque, pero poco más.

Seedorf comenzó a mover el banquillo, dando entrada a Valverde por Çolak que apenas había entrado en juepo para  el Deportivo, este  pasó a controlar el balón e incluso envió un aviso a Sergio con un cabezazo de Krohn-Dehli, pero en realidad el derbi era muy aburrido, en una tarde plomiza, uno estaba más pendiente del café que de un tiro a portería.  A la contra, el Celta pudo matar en derbi pero Del Cerro Grande anula bien, por fuera de juego claro el gol de Wass tras una buena jugada de Pione Sisto, el más incisivo de los célticos. Un jugador que parece que se va pero le sobra un regate, comete una falta a Luisinho para roja directa, luego un codazo a SCHÄR, de Boyé que el Trencilla Del Cerro Grande le perdona la roja . Luego el suizo busca la justicia por su cuenta y también debió ver la roja.

Muchas carencias, poco fútbol, uno a segunda y el otro sin Europa, para el año hay que mucho que mejorar.

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