Como un programa del famoso presentador e investigador Iker Jiménez, la gestión del Deportivo de La Coruña, podría ser tranquilamente uno de sus programas de máxima audiencia.

En un club de más de cien años de historia, uno de los campeones de la liga española, uno de los equipos temidos por Europa, por sus gestas en las competicones Europeas, equipo admirado en todo el mundo, objeto de estudio en el mundo del fútbol, pasa de estar en Primera División por el “No Gol” de Pablo Marí, actualmente jugador del Flamengo Brasileño, a reinar como colista la Segunda División, siendo de los peores equipos de Europa, con sólo un partido ganado y sin trazos de poder despegar de esa terrible situación que prevé su desaparición, por las enormes deudas que lo lastraría a ser inviable en Segunda B.

Pero vamos al misterio, un presidente Tino Fernández, un hombre de éxito en el mundo de los negocios, da el paso y se hace cargo del Deportivo, tras la marcha del mejor presidente de la historia del club, Augusto César Lendoiro tras 25 años como presidente se va dejando un recado “Queréis al juguete”  “Ahí os queda el juguete“.

Un hombre de éxito en los negocios, pues que sería un equipo de fútbol, poner orden por aquí, seleccionar personal para cada parcela, buscar inversiones, patrocinadores, lavado de cara para que la gente vea que hay una nueva gestión y que la cosa ha cambiado, etc.

Pero los equipos de fútbol no son empresas normales, en esta empresa se gestionan muchos sentimientos, desde el primer momento el Presidente Tino Fernández entra con mal pie, por su falta de talante, por esa prepotencia de que todo me sale bien y de que, aquí estoy yo.

Empieza mal, porque ataca al presidente que hizo feliz al deportivismo, ataca al mejor presidente de la historia del club y que probablemente de los mejores del fútbol mundial. No supo gestionar su entrada en el Deportivo y no supo gestionar su salida del club, una salida inesperada como prematura, para muchos y tardía para otros.

Tras ser el foco de una parte de la afición, como decía anteriormente, entra con mal pie, pero acaba siendo el centro de la ira de una buena parte de los deportivistas, tras pecar de inexperiencia en el cargo, en la situación más delicada de la parroquia deportivista, el asesinato de un aficionado deportivista en una emboscada de los ultras del Atlético de Madrid, su prepotencia, el aquí estoy yo, hizo postularse al lado del presidente del Atlético de Madrid y acatar lo que allí le decían, sin pararse a pensar en que representa a sus aficionados, a los del Deportivo de La Coruña, que estaban siendo culpados, criminalizados por todos y al final, por su propio presidente.

Como se sentirían esos aficionados que fueron a ver el club de sus amores en un desplazamiento largo, de los muchos que hacen a lo largo del año, son atacados, entre heridas y el asesinato de uno de sus amigos, son culpados por su propio club.

Tino Fernández pasó a ser persona ingrata para muchos de los aficionados, produciéndose una división muy grande en la parroquia deportivista, donde una parte de la afición se sientió señalada como “Marca Maldita” y otra parte de la afición se creía a la prensa de Madrid que defendía a los ultras colchoneros y culpaban a los seguidores deportivistas.

El público de Riazor, poco a poco fue sabiendo la verdad y no tardó mucho en dar el apoyo a la “Marca Maldita” como sentenció, Tino Fernández. Los de la curva cantaban en el estadio “Jimmy Vive” y la sonora ovación se sintió en el Feudo deportivista.

Pero había dos bandos, como se conocen, los Tinistas y los Lendoiristas, los primeros detractores del ex presidente, que atacaban su mala gestión económica y la famosa “mochila” que arrastraba el club y que reducía el margen de maniobra. Otros cuestionaban los fichajes y hartos de lo económico bien, mostraban su descontento por la situación deportiva, que cada vez se iba deteriorando.

Del ascenso a Primera que había dejado marcado Lendoiro, ´tanto que se apuntó Tino Fernández, el regreso a Primera fue una decepción, haciendo caso omiso al director deportivo, que tenía un trabajo trazado, jugadores contactados, el presidente Fernández, quiere deshacerse de todo lo que lleve el toque de Augusto y se va desprendiendo de las indicaciones del director deportivo Richard  Barral, que recomendaba un entrenador para el estilo de juego que quería para el DEPOR.

En un encuentro vacacional, Víctor Fernández  y Tino Fernández llegan a un acuerdo para entrenar el DEPOR. El ex del Zaragoza y Celta, dejó unos mensajitos como “Clima destructivo” en el entorno del club, un entrenador que no supo enderezar al equipo, hasta la llegada de Víctor Sánchez del Amo, el artífice de la salvación del equipo.

Pero ante una dirección inestable, más empeñada en desterrar a todo ápice de Lendoirismo del club, que de confiar en su director deportivo, se crea una plantilla que hace una gran primera vuelta, pero que acaba  salvándose en la penúltima jornada.

Un triturador de entrenadores, sin un proyecto deportivo claro,  ve desfilar a Víctor Fernández, Víctor Sánchez del Amo, Pepe Mel, Garitano, Natxo González, Martí, Anquela y ya en sus comienzos Fernando Vázquez.

Sin autocrítica, sin humildad, sin reconocer los errores, la directiva es víctima de eso mismo, caer en sus errores una y otra vez.

Siendo el centro de las críticas de la parroquia deportivista, decide abandonar la directiva y convocar elecciones. Si parecía que se acababa el ciclo de Tino en el Deportivo, estábamos equivocados, pues deja a dedo a su sucesor, Paco ZAS, el cual como de bien nacidos e ser agradecido, deja unas reverencias al “Ex Presidente” Tino Fernández , aparte de retar como matón barriobajero a los accionistas allí presentes.

Tino vendió a la parroquia deportivista que había hecho un casting para contratar a un director deportivo, al que tuvimos que pagar al Levante por su libertad, por aquellas tierras aún se escuchan las carcajadas.

El director deportivo se hizo con el control del club, era un capitán general, donde hizo y deshizo lo que le dio en gana. Hasta llegar al nivel de plantilla que tenemos actualmente, con el sexto presupuesto de la segunda división, somos el colista, el peor equipo profesional.

La nave del misterio del DEPORTIVO se fue haciendo más grande, desde una directiva que está desaparecida, sin hablar con sus socios, accionistas, un presidente que aparece en fotos, desde la caída del muro de la ciudad deportiva, equivocarse en las fechas de las crónicas, viajes, hasta tener a media plantilla con paperas.

Un típico programa para el famoso IKER JIMÉNEZ, como uno de los mejores equipos, ha podido acabar así.

 

 

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