Tu etapa como entrenador del Deportivo ha llegado su fin y es el momento de decir adiós.
Ser entrenador, como bien sabrás, implica una dedicación y un esfuerzo que están siempre en entredicho, tanto para lo bueno como para lo malo.
Llegaste al club sin hacer ruido, y encumbraste al Fabril, formando un equipo competitivo y fuerte que llenó las gradas de Abegondo de una afición ilusionada con los más jóvenes.
La llamada del primer equipo fue mas que un desafío, te pusieron al frente de un equipo roto y a pesar de que hiciste todo lo posible por cambiar el rumbo de un barco que iba a la deriva, los resultados no fueron los esperados.
Gracias por tu seriedad, tu afán de triunfo y las horas dedicadas a intentar formar un equipo combativo para hacer resurgir los deseos del deportivismo.
Gracias por permanecer ahí cada día, por tu esfuerzo y dedicación, no tenemos nada que reprocharte míster.
El fruto de tu labor está y estará siempre presente en los magníficos resultados del segundo equipo.
Mucha suerte en tu futuro, te deseamos lo mejor, el fútbol te debe una.

 

 

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