Hoy cumple 43 años Juan Carlos Valerón Santana, el mago de Arguineguín, uno de los símbolos del deportivismo. Durante 17 temporadas  y 422 partidos, nos dejó momentos para la historia y para el recuerdo. Sobre él, ya está todo escrito, pero nada es suficiente.

A su llegada eran años de gloria, donde el Dépor peleaba contra los más grandes de Europa, y entre todos ellos destacaba él, con su gran visión de juego. Un futbolista con una inteligencia y habilidad extrema. Mago del control orientado, siempre encontraba el tiempo y el momento para dar el pase a ese jugador que nadie había visto. Nunca necesitó un gran físico ni la velocidad para destacar. Tranquilidad, clase y toque, pero sobre todo talento, talento puro, tanto dentro como fuera del campo. Humilde, atento, cercano y siempre con una sonrisa. Y es que sí además de un gran futbolista, eres una buena persona, la vida te dignifica, te hace muy grande a los ojos de los demás.
Sufrimos por cada una de sus lesiones y nos emocionamos cada vez que le veíamos regresar al terreno de juego. Con la elástica blanquiazul vivió los mejores y peores momentos de su carrera.
Con el descenso, le vimos completamente hundido, con lágrimas en su rostro, dando la cara y pidiéndonos perdón a pesar de haberlo dado absolutamente todo. Y decidió quedarse para devolvernos al lugar donde debíamos estar, llenando de ilusión y alegría la grada de Riazor.
Nunca nadie ocupara su lugar. Es de esos jugadores que dejan huella y que se quedan por siempre en tu memoria, que nunca dejan de sorprenderte y que causan admiración allá donde van.
Ídolo, leyenda e historia del fútbol, un referente para todo amante de este deporte y sin duda un espejo donde mirarse.

¡Muchas felicidades flaco !

 

 

Miriam Santos

 

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