Las aguas continúan revueltas, el pesimismo crece y todos los dedos acusadores apuntan a los jugadores sin piedad.

Se dice que somos un equipo roto, pero un equipo realmente se rompe cuando pierde el apoyo de su afición. Porque cuando los resultados fallan y el gol brilla por su ausencia, lo único que queda somos nosotros, el motor de nuestro equipo.

Pueden pasar los años y los jugadores, pero nosotros seguiremos ahí, llenando Riazor pase lo que pase, sea en Primera, Segunda o Regional, porque formamos parte de esta historia, porque nuestro sentimiento puede contra viento y marea.

Es momento de dejar a un lado el enfado y la decepción, y de hacer lo que hemos hecho hasta ahora, seguir a pie de cañón. Que nos llamen locos por seguir creyendo o respondiendo a esta pasión por unos colores que jamás abandonaremos, porque sea cual sea el final, lo afrontaremos juntos como siempre hemos hecho.

Como deportivistas no podemos rendirnos antes de tiempo y dar todo por perdido, porque nunca lo hemos hecho y debemos seguir así.  Porque somos el Dépor. Perdimos una liga y levantamos otra. Descendimos a los infiernos y regresamos a lo más alto.

Hasta el último partido, hasta el último minuto, hasta que haya posibilidades. Porque lo que de verdad importa es estar siempre ahí.

¡Forza Dépor!

 

 

 

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