Tras la confirmación del fichaje de Maksym Koval por el Deportivo las dudas y críticas respecto a su llegada han comenzado a inundar las redes sociales de la afición deportivista, la llegada de un jugador totalmente desconocido para el espectador tras los rumores de David Soria y Rafael Cabral han sido un detonante en la paciencia blanquiazul, Koval ha sido tildado de una nueva apuesta demasiado arriesgada en una posición dónde después de temporadas inestables se requería un meta de garantías desde el primer minuto. Personalmente me encuentro bastante de acuerdo con esta última cuestión, el club necesitaba un refuerzo con el que llegase tranquilidad y disipara las dudas desde el primer minuto pero una vez firmado el portero ucraniano voy a dejar a un lado esta polémica e intentaré darlo a conocer un poco más; se da la casualidad de que personalmente escribí un artículo sobre él cuando comenzaba a dar sus primeros pasos en el Dinamo de Kiev, dónde era considerado uno de los mejores proyectos de portero en el fútbol europeo. Más allá de si es la opción más acertada o no, hoy os vengo a hablar de Koval y sus características.

Koval comenzó a dar sus primeros pasos en el Metalurh Zaporizhya de la primera división ucraniana, dónde con tan solo 16 años se hizo con la titularidad y comenzó a cuajar actuaciones muy meritorias que le abrieron las puertas de las categorías inferiores de la selección y la mirada de directores deportivos de distintos equipos europeos, finalmente fue el Dinamo de Kiev quién se hizo con sus servicios tras pagar 3 millones de euros, en el mítico club de Kiev comenzó contando con la confianza del técnico Oleg Luzhny pero tras un par de malos resultados y motivado por la competencia con un símbolo del club como Oleksandr Shovkovskiy, un veterano guardameta que tras su retiró acumulaba más de 20 años en la entidad, Maksym Koval se vio relegado al banquillo. Con ello llegaba una etapa de inestabilidad con idas y venidas entre la titularidad y la suplencia, una titularidad compartida con Shovkovskiy e incluso con un tercer portero, Oleksandr Rybka. Sus actuaciones en su etapa más precoz le habían valido para la llamar la atención de gigantes europeos como Arsenal o Tottenham e incluso para alcanzar la selección absoluta pero la inestabilidad acabó truncando su progresión, provocando un estancamiento y un periplo de cesiones hasta el día de hoy. Hoverla y Odense fueron los dos lugares dónde Koval acabó recalando y dónde no logró disipar las dudas acerca de su rendimiento, entre medias sorpresivamente llegó a sonar en la prensa como alternativa para la portería del Barcelona tras el retiro de Víctor Valdés, pero lo cierto es que su rendimiento ya se encontraba alejado de las primeras muestras que deslumbraron al fútbol europeo.

Centrándome en su primera etapa en el Dinamo de Kiev cuando era considerado uno de los porteros con mejor futuro de Europa, tenemos que hablar de un Koval que en plena etapa juvenil daba muestras de una seguridad bajo palos impropia de su edad, algo que parece haber perdido relativamente en los últimos años debido a que el ucraniano ha protagonizado recientemente diversas acciones individuales que muestran una falta de aplomo preocupante, sin ir más lejos esta misma temporada fue el principal culpable de la eliminación del Dinamo de Kiev frente al Young Boys en la previa de la Champions League tras un fallo grosero en el tiempo de descuento. Es posible que esa pérdida de seguridad sea propiciada por las idas y venidas entre titularidad y banquillo y sus diversas cesiones, estamos hablando de un portero que con 17 años se erigió en principal figura de un Dinamo que se enfrentaba al Ajax de Luis Suárez en la previa de la Champions League de la temporada 2010/2011, en ese partido Koval parecía llamado a ser una de las grandes figuras del fútbol del este, los de Kiev serían eliminados pero el meta se erigía como una figura salvadora de la goleada.

Portero sobrio y típicamente de la escuela del este, es destacable que se trata de un meta que intenta blocar la gran mayoría de disparos, lo que en ocasiones se traduce en errores en el blocaje y balones muertos en el área. No tiene miedo a salir bajo palos, con carácter y al que se le aprecian dotes de mando en la defensa, algo de lo que carecemos desde hace bastantes temporadas. Su juego con los pies dista de ser su punto fuerte. Su seguridad es la principal de sus reseñas, se trata de un portero serio y que pretende solventar las acciones con la respuesta más eficaz posible, alejado de “palomitas” no es un portero plástico ni que destaque por acciones cara a la galería. Es bastante destacable su labor a la hora de detener penaltis, sin ir más lejos en su etapa en el Metalurh fue bastante sonado un penalti que le atajó en el minuto 94 a Artem Milevsky, delantero del Dinamo de Kiev, y que propició que el modesto club de Zaporizhya consiguiera el empate.

Es cierto que Maksym Koval es una apuesta muy arriesgada pero no puedo negar que su incorporación ha levantado cierta esperanza en mí, todavía conservo la ilusión de que este portero que parece estancado logre en A Coruña la confianza necesaria para desarrollar todo ese potencial que mostró y asombró al mundo en sus inicios.