Como todos los que me conocen, saben que no soy una persona muy dada a utilizar las redes sociales y mucho menos a participar del folclore que cada vez con más frecuencia se produce alrededor del fútbol. Sin embargo, hoy me veo en la obligación de salir al paso de una serie de informaciones publicadas que considero me pueden llegar a dañar tanto personal, como profesionalmente.

Todo el mundo sabe el cariño y respeto que siento hacia el Deportivo, club en el que pasé unos maravillosos años, en el que tan bien se me trató y al que guardo dentro de mi corazón. Hasta la fecha, se me presentó una única oportunidad real de cumplir un pequeño deseo que tengo desde hace años: dirigir al Dépor.

Sucedió el pasado invierno y, por circunstancias personales, que entiendo que ahora no vienen a cuento, no pude aceptar la propuesta que en aquel momento agradecí y ahora reitero mi gratitud. La situación en aquel momento era tan clara que, lejos de lo que se llegó a decir, no tratamos ni de temas económicos.

Hace unas semanas, el teléfono volvió a sonar. Al otro lado estaba Miguel Otero, una persona a la que hasta el momento no conozco personalmente. Pocos días antes ya se había dirigido a Peio Uralde, quien por la amistad que tenemos desde hace años, me lleva asuntos de representación en España. Con Otero hubo una o dos conversaciones telefónicas más. Me explicó la situación en el club, que se presentaba para ser presidente y que su deseo era que yo fuera su entrenador en el caso de ganar las elecciones. Le dije que yo no podía comprometerme con nadie. Que tenía otras propuestas y que en su momento se vería. Insistió en que quería que fuera su entrenador y lo único que le dije es que si ganaba las elecciones y yo seguía libre, hablaríamos. Que, como es público, entrenar al Deportivo es algo seductor para mí.

Eso fue todo. Y, lejos de lo que se está comentando, ni tengo un acuerdo con Miguel Otero ni con nadie. No he pactado nada de palabra y, mucho menos, por escrito. Le agradezco enormemente que haya pensado en mí y no tengo nada contra él. Le deseo toda la suerte del mundo y, si sale elegido, que trabaje bien por el Dépor. Pero entiendo que se me está vinculando, no con qué objetivo, a un proyecto del que estoy al margen. Igual que estoy al margen del proyecto de Tino Fernández, con el que no he vuelto a hablar desde el pasado invierno.
No pretendo entrar en disputas dialécticas con nadie. Solo quiero dejar claro que no tengo ningún acuerdo con nadie y lamento que antes de difundir esa información nadie hubiera contactado conmigo para confirmar la veracidad (en este caso falsedad) de la información. Y dicho esto, mi más absoluto respeto hacia la figura de Natxo González que es el actual entrenador del Deportivo. Que tenga toda la suerte del mundo y logre el regreso a Primera. ¡Forza Dépor!

Como todos los que me conocen, saben que no soy una persona muy dada a utilizar las redes sociales y mucho menos a…

Publicada por Martín Lasarte Arrospide en Lunes, 25 de junio de 2018

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